Área pacientes
 
logo Medimar transparente

Cita online

Déjanos tus datos y te llamaremos en 24 h.

(*) Campos obligatorios

Noticias

Consejos médicos saludables ¡¡especial verano!!

En el post de hoy vamos a daros 10 maravillosos consejos para que este verano tengáis una salud de hierro. Si seguís todos nuestros consejos, reduciréis todas las posibilidades de caer enfermos, en la medida de lo posible,  al mínimo. Estos son los consejos que te guiarán este verano:

1. La piel es una capa de tejido que protege nuestro cuerpo, pero es mucho más sensible de lo que nos creemos. Una mala protección de esta puede ocasionar envejecimiento de la piel, manchas, o un cáncer de piel. Para proteger al máximo nuestra piel en verano, debemos cubrirla con protector solar 15 como mínimo y aplicarlo cada 2 horas si permanecemos mucho tiempo al sol. Mucha gente se centra en el cuerpo, olvidándose de la cara, que es igual o más importante que el resto del cuerpo. En nuestra Unidad de Dermatología podrás hacerte un chequeo completo para prevenir O resolver problemas en la piel.

 

2. Nuestros ojos son los que nos guían por el mundo, así que tenemos que cuidarlos con especial importancia en verán, porque es cuando más se resienten por los fuertes rayos de sol. Las gafas de sol no solo sirven como complemento para adornar, son necesarias para proteger nuestra vista. Para ello, usa unas gafas apropiadas, que el cristal sea de buena calidad y no uno cualquiera. Hay muchos problemas que no se pueden solucionar, y algunas enfermedades  de pérdida de visión que produce el sol no son operables. Si tienes cualquier duda o problema de visión, ponte en contacto con nuestra Unidad de Oftalmología y te ayudaremos.

 

3. Una de las cosas que más nos debe preocupar en verano es nuestro pelo. Cada vez son más los productos que incluyen entre sus propiedades la protección solar, ya sean champús, mascarillas o sprays. Es importante que sequemos el pelo al natural, aprovechando que hace buen tiempo porque el resto del año nuestro pelo ya sufre suficiente con el secador, las planchas y los rizadores. Además podemos usar los sombreros de paja, que están tan de moda para evitar que vuestro pelo sufra en exceso del sol. Por otro lado, si tienes problemas con tu cabello y quieres lucir una buena melena, sana y fuerte, consulta a nuestra Unidad de Trasplante Capilar, donde te ayudaremos a conseguirlo con éxito.

 

4. Pasar demasiado tiempo en el agua puede ser un problema también, puesto que un contacto prolongado con el agua, puede producirnos problemas como la otitis. Los más afectados son los niños pero cualquiera es susceptible de padecerla. Los síntomas que tiene esta infección son dolor en el oído, falta de audición y dolor al masticar, entre otros. Si no tratamos pronto la otitis, puede acarrear problemas más graves. Por eso, o bien nos bañaremos con tapones, o tendremos que secarnos bien los oídos después de estar en el agua e inclinar la cabeza para que salga toda. Una buena revisión en el oído es imprescindible cada cierto tiempo, para ello ¿por qué no pides cita con nuestra Unidad de Otorrinolaringología?

 

5. Los hongos son uno de los grandes presentes en el verano. Estos hongos, o micosis, se contagian, más comúnmente, a través de las piscinas. Para ello se recomienda que nos bañemos y nos duchemos con las zapatillas y a la hora de secarnos pasemos una toalla por cada dedo hasta que queden bien secos. Si eres de las personas que suelen tender a tener hongos, puedes ponerte en contacto con nuestro dermatólogo.

 

6. El exceso de calor: es uno de los inconvenientes más comunes en verano. Al aumentar las temperaturas, el calor va afectando más de lo normal y provoca que nuestro cuerpo pierda más líquidos de los que ingiere. Para ello, se recomienda siempre mantenerse bien hidratado con agua o con bebidas isotónicas, llevar ropa fresquita y ligera, y no permanecer mucho tiempo al sol. Comer alimentos ricos en agua nos ayuda también a prevenir los golpes de calor.

 

7. La picadura de los insectos: el verano es la temporada perfecta puesto que las temperaturas les permiten vivir más tiempo y transmitir muchas más enfermedades. Para prevenir su picaduras debemos ponernos repelente por todas las partes del cuerpo que tengamos expuestas al aire libre. Si eres alérgico a la picadura de algunos insectos debes insistir más en cumplir estos pasos. Si todavía no sabes si eres alérgico a algo puedes ponerte en contacto con nuestra Unidad de Alergología para que te hagan las pruebas.

 

8. Problemas de circulación: el verano y sus altas temperaturas crean un efecto vasodilatador en las venas. Estar de pie o sentado mucho tiempo mantienen en pausa la circulación. Así que, se recomienda hacer ejercicio de forma regular, siempre a horas de no mucho calor. Es recomendable no tomar el sol pero sí andar por la arena húmeda de la playa, o practicar natación. Si quieres prevenir estos malestares acude a nuestra Unidad de Medicina General para que te ayude.

 

9. Practicar deporte: en verano debemos tener cuidado con las horas en las que practicamos deporte. Las horas más recomendadas son las primeras de la mañana o al finalizar el día. Si elegimos hacer deporte al aire libre, no debemos olvidarnos de echarnos la protección solar. En cuanto a la comida, debemos comer las 5 veces al día que se recomiendan puesto que el ejercicio quema parte de las reservas que tenemos.  A la hora de hidratarnos, debemos hacerlo antes, durante y después del ejercicio. No debemos excedernos con el ejercicio sino que debemos combinarlo con tiempo de descanso. Si quieres saber si puedes aguantar el esfuerzo en verano, acude a nuestro hospital para que nuestra Unidad de Medicina Deportiva te haga una revisión especial.

 

 10. Resfriados: en verano solemos poner el aire acondicionado al máximo dentro de las casas u oficinas, con lo que cuando salimos a la calle siempre sufrimos un cambio de temperatura muy grande. Normalmente solemos respirar por la nariz, forma en que purificamos el aire. Sin embargo, si las temperaturas son bajas respiramos por la boca, con lo que entra aire frío no purificado, de forma que estamos expuestos a las infecciones. Para evitar esto debemos poner el aire acondicionado a no menos de 23 grados y nunca estar debajo de una ráfaga de aire.