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La Gripe. El Visitante de cada invierno

Juan Carlos Padilla

LA GRIPE, EL VISITANTE DE CADA INVIERNO

La gripe o "Influenza" es una infección aguda de las vías respiratorias que suele presentarse en forma epidémica cada invierno causando una importante afectación de la población general y graves problemas  en ciertos pacientes de ?alto riesgo?, especialmente como resultado de complicaciones pulmonares. Se estima que afecta cada  año a 120 millones de personas en todo el mundo desarrollado.

Esta enfermedad se conoce desde la antigüedad, ya la mencionaba Hipócrates  en el año 412 a.C. La primera pandemia de la que tenemos constancia data de 1580, aunque la más grave y conocida fue la  de 1918, que ocasionó alrededor de 40 millones de muertos en todo el Mundo.

Existen tres tipos de virus de la gripe llamados A, B y C, pertenecientes a la familia Orthomyxoviridae. Actualmente se designan mediante la letra que corresponde al tipo seguida del lugar de aislamiento de la cepa, una cifra que indica el número de aislamiento y el año en el que se produjo. Como ejemplo de esta nomenclatura: A/Singapur/6/86 o B/Hong-Kong/22/89.

La epidemiología de la gripe está determinada por una característica singular de estos virus: su capacidad de presentar variaciones en su estructura. Estos cambios y la situación inmunitaria de la población  frente a ellos determina el comportamiento epidémico de la infección gripal: Cuando aparece una variante frente a la cual la población no presenta inmunidad, el virus muestra una difusión mundial, dando lugar a la denominada gripe pandémica, en las que puede llegar a enfermar hasta el 50% de la población.

La gripe se transmite de persona a persona a través de pequeñas gotitas que contienen los virus y  proyectan los pacientes al ambiente al toser, estornudar o simplemente hablar.  Tras un corto periodo de incubación (18-36 horas) la enfermedad comienza bruscamente con fiebre elevada, sensación de quebrantamiento general, dolor de cabeza (que está en relación con la fiebre y desaparece cuando lo hace esta), molestias tras los ojos y dolores musculares especialmente en pantorrillas y región lumbar. Las manifestaciones catarrales de las vías respiratorias (coriza) son constantes, con tos seca, destilación nasal y sequedad o molestias de garganta. La fiebre suele durar entre 3 y 5 días y es característico que sufra un descenso brusco, vuelva a subir a las 12-24 horas, se mantenga un día más y luego ceda definitivamente.  Las complicaciones más frecuentes y graves son las pulmonares,  que pueden llegar a ser muy severas en pacientes con patología añadida de base o ancianos.

El curso suele ser benigno, excepto que se presenten complicaciones, con una duración media entre 3 y 7 días. El tratamiento debe ser sintomático y se recomienda aliviar los síntomas con analgésicos y antitérmicos, como la aspirina o el paracetamol. Algunos autores desaconsejan la aspirina en niños menores  de 5 años. Es recomendable el reposo y una abundante ingestión de líquidos.  Los antibióticos no tienen efecto alguno sobre los virus de la gripe y su utilización debe reservarse para las complicaciones bacterianas. Su utilización preventiva puede ser incluso perjudicial al seleccionar cepas bacterianas resistentes.

Si bien aún no disponemos de tratamiento específico si que contamos con medios eficaces para la prevención de la gripe. Las vacunas antigripales inactivadas se preparan cada año según las recomendaciones de la OMS basadas en las variedades de virus circulantes.  Este tipo de vacuna  presenta un grado de eficacia aceptable frente a la infección por los virus que entran en su composición, pudiendo llegar al 70% de protección.

La vacuna antigripal debe administrarse a adultos y niños a partir de 6 meses que estén incluidos en alguno de los siguientes grupos de riesgo (por orden de prioridad):

  1. Grupo de alto riesgo: A) Adultos y niños con enfermedades crónicas pulmonares o cardiovasculares. B) enfermos de cualquier edad con procesos crónicos residentes en instituciones cerradas.
  2. Grupo de riesgo moderado: A) Adultos sanos a partir de los 65 años. B)Adultos y  niños con diabetes, insuficiencia renal, anemia, asma o inmunodepresión. C) Niños y adolescentes que reciben tratamiento con aspirina.
  3. Personal sanitario y familiares en contacto con pacientes de riesgo.
  4. Otros grupos: Personal de servicios públicos (bomberos, policía, transporte, etc.)

En cuanto al resto de población, aunque la vacunación antigripal no se recomienda de manera  rutinaria, puede administrase a toda persona que desee minimizar el riesgo de contraer la enfermedad. Los expertos coinciden que si se vacunara a toda la población los días perdidos por causa de la gripe bajarían  muy significativamente.

La vacuna debe administrase anualmente, en Otoño, por vía intramuscular y suele ser bien tolerada. No se debe utilizar en el curso de una enfermedad respiratoria febril aguda ni en pacientes  que no toleren las proteínas de huevo.    Recientemente se ha comenzado a probar en ratones una vacuna que se espera  confiera inmunidad definitiva contra la gripe pero, en el mejor de los casos, no estará disponible hasta dentro de varios años.

El pasado años se comercializó en Europa nuevo fármaco que, administrado por vía inhalada, detiene la replicación del virus y puede acortar muy notablemente la duración de la enfermedad y minimizar sus síntomas.

Por añadidura, se ha demostrado que las personas solitarias sufren más gripe que aquellas que mantiene una vida social activa.  Por tanto, nuestra recomendación para prevenir la gripe es doble: vacúnese y aumente sus relaciones sociales.

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